Érase una vez una princesa destinada a pincharse con el huso de una rueca en su dieciséis cumpleaños. Pero no podemos contar esta historia sin hablar de la bruja que, agraviada por no haber sido invitada a su bautizo, condenó a tal oscuro destino a la princesa Aurora.
Esta versión de La bella durmiente planteada desde el punto de vista de la villana nos devuelve la esencia de los cuentos de hadas mediante una puesta en escena poderosa, evocadora y fantástica.